Hábito Nazareno

La túnica trinitaria.    

En cualquier corporación antigua el hábito o vestimenta propia tiene gran importancia pues representa la identidad de la institución, su misión y su historia. Esto se cumple plenamente con la túnica de los nazarenos trinitarios desde que en un cabildo, el 15 de Marzo de 1908, se aprobó adoptar el hábito de la Orden de los Trinitarios Calzados. El mismo consiste en túnica de color blanco-crema, con escapulario del mismo color, sobre el que va cosida la cruz trinitaria, cuyo brazo vertical es de color rojo y va sobre el horizontal, de color azul. El antifaz y la capa son de color negro, al igual que los calcetines y los zapatos. Los guantes, de llevarse, también son de color negro.

El hábito trinitario responde a una simbología y unos contenidos espirituales que se identifican con la propia Hermandad. La túnica o sayal corresponde a una vestidura larga que cubre a toda la persona. El color blanco nos recuerda que el hermano se reviste de Cristo, es la blancura del bautismo, que otorga una nueva dignidad al cristiano y es la blancura de los mensajeros de la resurrección de Jesús. El escapulario se trata de la prenda más emblemática del hábito pues en el va cosida la cruz roja y azul, distintivo por antonomasia de la Orden Trinitaria. En su origen era un mandil de trabajo que poco a poco se ha ido espiritualizando hasta convertirse en el símbolo de algunas órdenes religiosas, especialmente por su utilización como sacramentales por los laicos asociados a las mismas. La cruz roja y azul tiene su origen en la cruz de los ejércitos cristianos que combatían contra el Islam. San Juan de Mata toma la insignia no como símbolo de lucha sino de caridad y de liberación. Este símbolo cristológico por excelencia se arropa de una nueva simbología por los tres colores que la embellecen. El fondo blanco del escapulario representa al Espíritu Santo que lo envuelve todo. El brazo azul horizontal, representa al Hijo en su pasión, que nos rescata de nuestros pecados por su encarnación, muerte y resurrección. El brazo rojo, vertical, representa al Padre, el fuego del amor de Dios que llega hasta nosotros como regalo de la Divinidad Trina. La capucha del hábito trinitario se transforma en el antifaz que aísla al hermano del exterior durante la estación de penitencia, como símbolo de que tiene un tiempo privilegiado para ocupar su mente en Dios. La capa representa el recogimiento y vida interior. La capa invita a profundizar en que la verdadera riqueza del hombre se encuentra en su interior y no en las apariencias. Como vemos vestir con pleno conocimiento y dignidad la túnica trinitaria debe servir de compromiso de liberación, de caridad y de solidaridad, siendo portadores de Esperanza en el mundo.