¡Gracias!.

Hace pocas horas Nuestra Señora de la Esperanza entraba en su templo, y con ella, se ponía un broche hermoso a un Sábado Santo para el recuerdo. Hoy, Cristo vive, Cristo ha resucitado, y es hoy, cuando en este inicio de la Pascua de Resurrección, no podemos olvidar ese mensaje de superación ante cualquier adversidad.

Superación a nivel individual y personal que se extiende a todos los hermanos que remamos en una misma dirección de amor y esperanza. Cada hermano formamos una parte de ese todo que denominamos Hermandad, y ayer, en nuestra Estación de Penitencia, compartimos mucho más que la ilusión que se ve en las calles, que no es otra que el trabajo, esfuerzo y amor fraternal forjado cada día del año.

Por todo ello, queremos compartir con vosotros algunas imágenes de nuestros pasos en el día de hoy, con su belleza fundida en cirios que iluminaron Sevilla en el día de ayer, guardabrisas salpicados con el esfuerzo hecho cera de unas cuadrillas de costaleros que hacen valer con respeto y superación, y por supuesto hermandad, los titulares que portan sobre su costal. Y es que esta Hermandad, está compuesta por personas con un corazón trinitario enorme, y por ellos, anónimos incansables que no cesan en su empeño de hacer una hermandad por y para todos los trinitarios, va dirigido nuestro agradecimiento y admiración.

Gracias a todos vosotros, hermanos trinitarios, por hacer hermandad; gracias a nuestras Bandas de Música Columna y Azotes, Cigarreras, Tres Caídas de Triana y Oliva de Salteras, por elevar a la Gloria a la Sevilla Trinitaria, a nuestro Director Espiritual, Casa Salesiana, y gracias a todos los que sin ser hermanos, sienten y respiran el amor a Dios Trinidad, Santísimo Cristo de las Cinco Llagas, y Nuestra Señora de la Esperanza a través de su trabajo y dedicación.

A las Hermandades, Consejo, Iglesia, Policía Local, Nacional, miembros de seguridad, voluntarios, cofrades de la ciudad de Sevilla que de principio a fin nos acompañaron, y por supuesto, también a los profesionales de la información que con su trabajo diario, tanto cariño, respeto y buena crítica, nos ayuda a compartir nuestro sentir; ¡GRACIAS!, gracias un año más por todo.

Mañana, la hermandad, nuestra hermandad, seguirá trabajando en un día a día incansable que da sentido a lo que representa. Demos gracias como buenos hermanos a ese bien común por el que seguir trabajando desde la Fe y la Esperanza que aviva nuestros corazones.