Misa de Hermandad – Evangelio según San Mateo (22,1-14)

Queridas Hermanas y Hermanos de la Santísima Trinidad.

Mañana domingo 12 os esperamos a las 12 de la mañana en nuestra Misa de Hermandad. En ella, D. Francisco Ruiz Millán -SdB-, oficiará una Eucaristía donde se proclamará Lectura del Santo Evangelio según San Mateo, (22, 1-14).

En la línea de las dos lecturas anteriores, Nuestro Señor Jesucristo narra a los sumos sacerdotes y senadores del pueblo, una nueva parábola donde un rey invita a la boda de su hijo a unos ilustres convidados que declinan con indolencia su ofrecimiento. Tras esta negativa, abre la invitación a todos los que encuentra por el camino pero no todos acuden de la forma adecuada al citado banquete.

¿Qué nos ofrece Dios?…. ¿estamos dispuestos a aceptar de corazón y convicción la invitación que nos tiene preparada?.

The Parable of the Wedding Feast

Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,1-14):

 

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

Palabra del Señor