Resumen de Cultos a Nuestra Señora de la Esperanza

Hermanas y Hermanos de la Santísima Trinidad, Cofrades de Sevilla y resto de Andalucía, queridos todos.

Son días señalados para estar en familia compartiendo amor, alegría y penas, con la Esperanza puesta en que la llegada del Mesías aliente nuestras vidas en la búsqueda incesante de la felicidad y las buenas obras que refuercen nuestra creencia como Cristianos en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La madre de Jesús, Señora y Esperanza de todos los Trinitarios, estuvo más cerca que nunca la pasada semana a través de unos Cultos donde pudimos confiarle nuestra alma en esa búsqueda de sosiego, amor y luz que reconfortase nuestros corazones y curara nuestras heridas. Nuestra Señora de la Esperanza, con su mirada humilde y cargada de amor, estuvo presente con todos nosotros, (como siempre ha estado), no pudiendo alcanzar a valorar ese sentimiento tan inmenso; Ella está ahí siempre con nosotros, reforzando nuestros valores, apaciguando nuestros miedos y temores, y cargando de Esperanza nuestras vidas, como Ella siempre consigue, como Madre que nunca nos falla.

El pasado Miércoles 18 desde bien temprano, ya merecía la pena abrir las puertas de nuestra Capilla y contemplar cómo pasaban decenas y decenas de niños de diferentes colegios, que con inocencia e ilusión, sentían el calor de la mano de nuestra Bendita Madre; ellos, los más pequeños, son los que alentaban una jornada maravillosa que tuvo su broche con la Solemne Misa que presidió D. Antonio María Calero de los Ríos -SdB-, coincidiendo con la entrega de diplomas a nuestros hermanos que durante 25 años siguen con fidelidad y amor a nuestros Sagrados Titulares, y por la que todos los presentes, nos sentimos realmente orgullosos en nuestra condición de Hermanos Trinitarios.

Durante los cultos a Nuestra Señora de la Esperanza, la Hermandad no podía menos que tener presente su acción social. Así, además de recoger alimentos y productos de higiene para comedores sociales, Casa de Acogida y Cáritas Parroquial, estas fechas sirvieron para vivir diversos momentos de convivencia.

Los acogidos de la Casa “Emaús-Esperanza de la Trinidad”, acompañados del Delegado de Prolibertas en Sevilla y trabajadores y voluntarios de la Casa visitaron a Nuestra Señora de la Esperanza el pasado día 18 realizado una ofrenda floral a sus plantas como muestra de gratitud por esta labor de reinserción. Se aprovechó el momento para mostrarles la Casa de Hermandad y compartir unos momentos de convivencia.

Como parte de una salida programada, las reclusas internas en la Unidad de Madres del Centro de Inserción Social, acompañadas de sus hijos pequeños, también visitaron a la Santísima Virgen en su día poniendo en sus manos sus peticiones. Compartimos el almuerzo con ellas, sus acompañantes y, sobre todo, sus pequeños, y tratamos de aportar una dosis de Esperanza en sus situaciones.

El día anterior, los juguetes recogidos en la Cabalgata de los grupos jóvenes de las cofradías fueron recogidos por una furgoneta de la Fundación Prolibertas para distribuirlos fundamentalmente en la Casa de Acogida “Isabel Canori Mora”.

Pero llegó el Jueves 19, y D. Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, que desde el pasado Sábado ya es Hermano Trinitario, se encargó de compartir con todos nosotros una profunda reflexión y profundización sobre el verdadero amor hacia Nuestra Madre. Sus palabras cargadas de sentido y amor a la figura de la mujer, trazaron ese pellizco en nuestros corazones de igual forma que cuando observamos a Nuestra Señora de la Esperanza y la vemos como una Madre –Nuestra Madre- , como esa mujer que todo lo da por nosotros y que jamás nos falla, como aliento de Esperanza que da sentido a nuestras vidas. Así, Don Ignacio regaló un primer día que sirvió como precedente a dos jornadas posteriores de Solemne Triduo, donde tras la pertinente lectura del Rosario en oración y profunda reflexión, pudimos seguir explorando a través de sus hermosas palabras el camino hacia la humildad que como buenos cristianos, deberíamos trazar ajenos a esa soberbia que ciega nuestros corazones y nos aleja del verdadero sentido de Hermandad que tanto debemos potenciar y practicar, más en estos días que nos toca vivir.

Jueves, Viernes, Sábado, y todos los días que hubiesen sido necesarios para poder disfrutar de esa oración y reflexión ante la atenta mirada de Nuestra Esperanza, Nuestra Madre, la Luz que guía y da sentido a todo.

Pero llegó el Domingo, y Nuestra Señora de la Esperanza Coronada desde el Altar de la Basílica de los Salesianos, nos esperaba a todos con su humildad de siempre en una Solemne Función que aún nos estremece y conmueve el corazón. Entregar durante la misma las medallas de los 50 y 75 años a Hermanos que durante todos estos años han sido fieles a nuestra Hermandad, son el claro ejemplo de que compartir el amor con Dios y con Nuestra Bendita Madre, guía hacia el camino más verdadero y necesario para ser fieles a ese espíritu de Hermandad que tanto nos enorgullece.

Solemne Función por la que sentirnos plenos de alegría y satisfacción, pero de igual manera, responsables con su significado durante todo el año; ante ello, y tras una Función oficiada por D. Francisco Ruiz Millán – SdB- y que fue aplicada a la memoria del agente de policía local fallecido Sergio Rodríguez Prat, aprovechamos para agradecer la representación de Hermanos Mayores de Hermandades allí presentes, Autoridades, y al Cuerpo de Policía Local de Sevilla al que nuevamente enviamos nuestro cariño y apoyo.

Los Cultos son un pilar fundamental y básico en nuestra Vida de Hermandad, y como tal debemos esforzarnos para que su significado, sentido y necesidad en nuestras vidas, sea la luz vigía que tanto anhelamos. A Nuestra Señora de la Esperanza Coronada, presente todos los días del año en nuestros corazones, pudimos sentirla más cerca que nunca durante estos Cultos, y ese sentir tan difícilmente explicable a través de nuestras palabras, es la más clara constatación de su verdad.

Os deseamos desde la Hermandad de la Santísima Trinidad unas Felices Fiestas en Familia, y que el amor a Dios Trinidad, guíe la senda de nuestras vidas con el corazón limpio y el alma pura. Nuestra Señora de la Esperanza y Santísimo Cristo de las Cinco Llegas, serán testigos de nuestros logros, y protectores ante nuestras desdichas.